Las II Jornadas de Educación para la Salud dan las claves para proteger a los más pequeños de los peligros más habituales en verano

Acabamos de estrenar el verano, se acabó el cole, los más pequeños de la casa de vacaciones más de dos meses, con toda la energía y ganas de disfrutar de la playa, la piscina, el río…Para evitar sustos o disgustos, los adultos debemos estar muy atentos ante los peligros que entraña el medio acuático y los menores han de asimilar también esos riesgos para evitar accidentes.

Con el objetivo de aportar recomendaciones para que las vacaciones de verano sean inolvidables y sin sobresaltos, se acaba de celebrar una nueva sesión de las II Jornadas de Educación para la Salud, organizadas por Grupo Quatrium en colaboración con Obra Social Pediatría. Bajo el lema “Verano bajo control. El riesgo como proceso educacional”, el investigador del grupo Remoss de la Universidad de Vigo y catedrático en esta institución, Roberto Barcala, que estuvo al frente de la sesión, incidió en la necesidad de educar a los más pequeños sobre los riesgos que pueden correr en el agua, al tiempo que avanzó cuáles suelen ser los más habituales y cómo prevenirlos.

Los riesgos más comunes y cómo actuar en caso de estar en peligro
Ahogamientos, accidentes, quemaduras solares, golpes de calor, o picaduras, entre otros problemas, aumentan en verano, por eso saber prevenirlos y actuar en caso de sufrirlos resulta fundamental.

En su intervención, resaltó cuáles suelen ser los riesgos más comunes en niños en esta época del año y pidió especial cuidado con los hinchables y flotadores porque dan una sensación falsa de seguridad y pueden ser arrastrados por el viento mar adentro. Lo seguro, dijo, es el uso de chalecos homologados para quien no sepa nadar bien.

Si estamos en peligro dentro del agua, lo primero, recalcó, es mantener la calma ya que el pánico consume energía; tumbarse en posición estrella (boca arriba, con brazos y piernas abiertos); respirar despacio y dejar que el agua nos sostenga; y levantar un brazo para pedir ayuda cuando tengamos aire.

Tirarse de cabeza es otro de los peligros comunes y el motivo de lesiones muy graves de cuello y médula, verano tras verano, recordó el experto. También recomienda evitar jugar a ver quién aguanta más la respiración debajo del agua, y mucho menos jugar a hundir o empujar a otros.
Para evitar los cambios bruscos de temperatura, los cortes de digestión o las quemaduras solares, el investigador del grupo Remoss de la Universidad de Vigo, abogó por entrar poco a poco en el agua para que el cuerpo se vaya acostumbrando e ir mojando pies, manos, cara, y abdomen; evitar las comidas copiosas y la entrada de golpe; y evitar la exposición solar en las horas centrales del día, así como la necesidad de utilizar crema solar con protección alta, gorras o sombreros y beber mucha agua, fueron otros de los tips que el experto relató.

Las 5 reglas de oro del verano
En otro momento de su ponencia, Roberto Barcala, enumeró los 5 ítems que considera fundamentales para evitar sustos en verano y para que los menores sean responsables de los riesgos que entraña el agua: bañarse siempre acompañado y donde los adultos puedan vigilar al menor; respetar las banderas y las indicaciones de los socorristas; evitar tirarse de cabeza, mejor los pies por delante; si se está en apuros: mantener la calma, flotar y pedir ayuda y si otro está en peligro, no lanzarse, pero llamar inmediatamente al 112, lanzar algo que flote para que la persona se pueda sostener y tirar desde fuera del agua, insistió.

En cuanto a los deberes para padres y adultos que acompañen a menores a zonas de baño, emplazó a una vigilancia activa, evitando distracciones como los móviles; apuntar a los niños a clases de natación porque saber nadar, dijo, reduce mucho el riesgo; aprender a realizar una RCP ya que los primeros minutos de intervención pueden salvar una vida; y, en relación a las piscinas privadas, muy importante: vallarlas y cubrirlas siempre y, en caso de las hinchables, vaciarlas tras su uso.