Día Mundial del Linfoma · 15 de septiembre

Día Mundial del Linfoma · 15 de septiembre

Hoy se celebra el Día Mundial del Linfoma, una fecha que conmemoramos con el objetivo de dar mayor visibilidad a este tipo de cáncer y concienciar a la sociedad sobre los síntomas y la importancia de un diagnóstico precoz.

Este tipo de #cáncer es complicado diagnosticar, pues los síntomas pueden confundirse con enfermedades comunes.

Pero, ¿qué es un linfoma?

Los linfomas son un tipo de cáncer que se origina en el tejido linfático. Este tipo de cáncer afecta a las células inmunes llamadas linfocitos, un tipo de glóbulo blanco. Durante el desarrollo de esta enfermedad se produce una merma en el funcionamiento del sistema inmune, las células encargadas de la defensa del organismo.

Según las últimas estimaciones del Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de los Linfomas (GOTEL), durante 2020, 9.000 españoles habrán sido diagnosticados de linfoma, un tumor que ha incrementado en un 7% el número de nuevos casos diagnosticados en la última década, y todo indica que este porcentaje continuará creciendo en los próximos años.

Estas elevadas cifras se deben a la falta de conocimiento por parte de la población para detectar los síntomas de alarma.

Síntomas del linfoma

Los síntomas del linfoma pueden variar dependiendo del tipo de linfoma, de la zona del cuerpo que esté siendo más afectada y de la velocidad de crecimiento que tenga, siendo estos los más comunes:

•Sudores nocturnos abundantes.

•Fiebre y escalofríos intermitentes.

•Picazón.

•Inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas, ingles, etc. •Pérdida de peso.

•Tos o dificultad para respirar.

•Hinchazón o dolor abdominal.

•Fatiga.

•Anemia.

Según la Lymphoma Coalition (red mundial de organizaciones sin ánimo de lucro de pacientes con linfoma en todo el mundo), existen más de 60 tipos de linfoma, dependiendo del tipo de células inmunes afectadas, clasificándose en grandes grupos: Linfoma Hodgkin (LH), Linfoma No Hodgkin (LNH), de células B y de células T. Saber qué tipo de linfoma se tiene es importante porque afecta a sus opciones de tratamiento y su pronóstico.

Consejos prácticos para vivir con el linfoma

El profesional sanitario, un buen consejero

Cuando se diagnostica un linfoma, la primera reacción suele ser de desánimo. El desconocimiento de lo que nos ocurre y el miedo a lo que puede implicar son factores que no ayudan de una manera positiva ante la enfermedad.

El conocimiento de lo que realmente nos pasa, de los tratamientos disponibles y la certeza de que existen opciones de curación puede proporcionar una visión más optimista.

Es preferible recibir la información en compañía

Es importante asistir a las consultas con un familiar o amigo, que será de gran ayuda para tener más información y recordar los consejos del médico y sus explicaciones. Es muy útil tomar notas y pedirle al médico que nos informe sobre los puntos más importantes, para entender mejor lo que nos está diciendo.

La familia y los amigos, un apoyo fundamental

Vale la pena explicar en todo momento cómo se encuentra uno, qué nos van a hacer y para qué. Es muy importante comentar con la familia y los amigos en qué nos pueden ayudar para aliviarnos un poco de las cargas del trabajo doméstico, y cómo nos pueden apoyar y hacer compañía durante el tiempo libre.

Trabajar y descansar: un buen plan de trabajo

Se puede continuar trabajando, si el estado general y el psicológico lo permiten, pero es importante adoptar un horario que permita momentos de descanso.

Mantener la enfermedad bajo control

Hay que seguir estrictamente los controles médicos, aunque no se esté bajo tratamiento o la enfermedad no se manifieste. Es la mejor garantía de que no habrá sorpresas y de que el proceso se mantiene bajo control.

Protegerse del sol

Si se practica deporte, o se pasea por la montaña o el mar, hay que tener cuidado con el sol, especialmente entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde. Los tratamientos contra los linfomas pueden ser fotosensibilizantes y producir respuestas alérgicas al sol. El uso de cremas de fotoprotección solar con índices a partir de 15 es suficiente para evitarlas. También es muy útil cubrir el cuerpo con ropa y la cabeza con gorra y pañuelos.

La maternidad es posible

Si la paciente opta por la maternidad, habrá que informar al médico y planificarla conjuntamente.

Un buen consejo: hablar con el especialista

Los grupos de autoayuda son muy útiles en este sentido, porque el hecho de compartir experiencias similares refuerza la moral y resuelve las dudas o cuestiones prácticas que sólo conocen aquellas personas que han pasado por la misma situación.

Conocer en todo momento nuestro estado de salud y el tratamiento que debemos recibir nos ayuda, de manera natural, a aceptar la enfermedad y a realizar todos los esfuerzos para superarla, con empeño y decisión; factores muy importantes para una evolución favorable.

Todo ello nos permite normalizar esta nueva situación e incorporarla a nuestra vida cotidiana.

Fuentes:

AEAL (Asociación Española de afectado por Linfoma Mieloma y Leucemia).

GOTEL (Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de los Linfomas).